jueves, 9 de octubre de 2008

La Hora Zen: Siempre Empezando



En la mayoría de vidas no hay, realmente no los hay, demasiados atajos.
Se hacen algunos progresos en una vida, y se aprende más cayendo más atrás en la siguiente.
Los seres humanos renacen unas 600 veces, unas vidas más o menos, antes de que abandonen sus tonterías, reconozcan que todo el asunto no es sino un juego, den las gracias o perdonen a los otros jugadores, se rían y pasen a un orden más elevado de su existencia.
- ¿Recuerdas lo que dijo tu Buda? - me pregunto el Baba. Cuándo el Sakyamuni le preguntaron qué era la vida al fin y al cabo. Él dijo: 
- Siempre estoy empezando.

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2 comments:

Rodrigo Liberoff dijo...

Como los mandalas... son un juego de colores. Una vez que lo terminas, loa admiras y lo borras para volver a empezar.

El juego es no repetirlo, pero como la vida misma, por más que trates de que tus días sean todos iguales, siempre hay algo que los hace diferentes y únicos (sin preocuparnos de que sea este algo bueno o malo).

Astrid Salazar Siry dijo...

también habla de que no debemos estar conformes con lo que tenemos, que hay que sentirse siempre empezando porque siempre estamos cambiando, la sensación de comodidad nos aleja de la vida y el juego que representa, los que se quedan atrás no llegan a la meta, deben tirar los dados y moverse, deben borrar el mandala que hicieron, sin pensar si quedó hermoso y quedarse contemplándolo.. y crear otro mandala, y otro y otro.. porque en la creación es donde está la verdadera magia!